El número 16 de la revista “Camerinos”, publicación de la Federación de Asociaciones de Teatro del Principado de Asturias (FETEAS), vuelve a abrir una ventana al enorme movimiento que existe alrededor del teatro amateur. Su edición de junio de 2026 reúne compañías, festivales, reconocimientos y proyectos que tienen algo en común: la pasión de quienes entienden el escenario como un lugar de encuentro.
La portada ya marca uno de los grandes acontecimientos del mes con los XIII Premios Escenamateur “Juan Mayorga” de las Artes Escénicas, una cita que reúne en Getxo a compañías de diferentes territorios para reconocer el talento, la constancia y el trabajo colectivo que se desarrolla desde el ámbito aficionado.
Precisamente esa idea de comunidad está muy presente en el reportaje “En buena compañía”. El teatro amateur como punto de unión de emigrantes españoles y latinoamericanos”. A través de la experiencia de Itxartu Antzerki Taldea con La Compañía del Sur en Alemania, el artículo recuerda que el teatro puede convertirse en mucho más que una actividad artística: puede ser un hogar compartido para quienes viven lejos de sus raíces.
Desde otra parte del mundo llega la historia del teatro de marionetas tradicional de Hai Phong, en Vietnam, donde los artistas sacan los títeres a la calle para acercar una tradición centenaria al público actual. Una muestra de cómo las artes escénicas siguen siendo una forma de conservar la memoria colectiva.
El viaje continúa por diferentes escenarios españoles, como Torrejón de Ardoz, donde su XII Muestra de Teatro Local vuelve a demostrar la importancia de los grupos de proximidad, ofreciendo al público una programación gratuita construida desde la ilusión y el compromiso de sus compañías.
La publicación dedica también espacio a nuevas formas de mirar los clásicos con “La vida es sueño… en música”, una propuesta que recupera la obra de Calderón de la Barca incorporando composiciones del Siglo de Oro y creando un diálogo entre palabra, música e investigación histórica.
Esa búsqueda de nuevas maneras de acercarse al público aparece igualmente en las visitas teatralizadas de Teatro Kumen, donde el escenario se traslada al patrimonio y convierte la historia en una experiencia viva.
La importancia de sembrar el amor por el teatro desde edades tempranas queda reflejada en los XXXI Encontros de Teatro Escolar e Amateur de Bande, una cita donde los jóvenes intérpretes encuentran un espacio para descubrir la creación escénica y compartir sus primeros trabajos.
Entre las historias personales que recoge este número destaca la de Quique Masó, que pasó de crear vídeos familiares durante el confinamiento a escribir y representar “Enredados 3.0”, una comedia que aborda con humor las diferencias generacionales y nuestra relación con la tecnología.
Uno de los reconocimientos más significativos llega de la mano de Ezezagunok Antzerki Elkartea, compañía de Irun distinguida con el Premio Max Aficionado 2026. Su trayectoria demuestra que el teatro puede ser una poderosa herramienta de inclusión, dando voz y espacio creativo a personas con discapacidad intelectual.
El recuerdo de los grandes autores también está presente en las X Jornadas Cervantinas de La Orotava, que cerraron su programación con una tarde dedicada al teatro y con textos de Cervantes y Lope de Vega llevados nuevamente ante el público.
La actualidad social encuentra su sitio sobre las tablas gracias a propuestas como “La crisis de la vivienda”, del grupo saguntino Puro Teatro, una comedia que utiliza la risa para hablar de problemas muy reconocibles como el precio del alquiler, la convivencia o las dificultades de las personas mayores.
Otro nombre propio de esta edición es Luis Casaus, reconocido con el Premio Antonio Morillas a los Valores Sociales a través del Teatro. Su trabajo al frente del Teatro de Robres representa el poder de la cultura para dinamizar el mundo rural y crear comunidad alrededor de un escenario.
El esfuerzo colectivo aparece de nuevo con el Grupo de Teatro Lorenzo Medina, que presenta “Marianela”, su primer musical completamente original. Una producción basada en la obra de Benito Pérez Galdós que ha reunido a decenas de personas durante dos años de trabajo.
La revista se detiene también en la figura de Manuel Román Saralegui, creador relacionado con personajes tan conocidos como Los Lunnis, quien comparte su visión sobre el teatro de títeres, los objetos escénicos y la importancia de seguir explorando nuevos lenguajes visuales.
En el apartado de convocatorias, el III Certamen de Teatro Amateur Ayuntamiento de Albacete confirma la apuesta por ofrecer espacios donde los grupos aficionados puedan mostrar sus propuestas y seguir creciendo.
La solidaridad vuelve a ocupar un papel destacado con la Muestra de Teatro Aficionado de Galdakao, que destina su recaudación al barco de rescate Aita Mari, demostrando que el teatro también puede ser una herramienta de apoyo y compromiso social.
La mirada internacional regresa en las últimas páginas con “Un idioma, mil latidos”, dedicado al primer Festival de Teatro Amateur en Español Andrés Algar de Zürich. Una iniciativa nacida para unir a la comunidad hispanohablante en Suiza a través de la cultura y las emociones compartidas.
Página tras página, este número de “Camerinos” deja una idea clara: detrás de cada función hay mucho más que un estreno. Hay personas, historias, aprendizaje, amistad y una red de grupos que siguen demostrando que el teatro amateur continúa siendo una de las formas más cercanas y humanas de hacer cultura.
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